Es un poco arduo intentar leer los cincuenta y pico artículos que hay en este blog. De modo que elaboramos este resumen para que estén al tanto, sobretodo para la reunión del próximo
sábado 24 a las 18 horas. Todo comienza con la presentación, por parte del concejal radical
Fernando Rizzi de un proyecto de ordenanza que autorizaría la construcción, sobre la Avenida de los trabajadores, ex Martinez de Hoz, desde la calle Vértiz hasta la calle Castro Barros, de
edificios “en altura”. El proyecto representa el viejo anhelo de instituciones como la Cámara de Constructores, el Colegio de Martilleros, presidido por nuestro conocido
Miguel Angel Donsini o el Colegio de Arquitectos, cuyo titular,
José Luis Castorina, es al mismo tiempo, Secretario de Planeamiento Urbano de la Comuna en una
situación bastante oscura.

Estos sectores, en un intento didáctico ante la sociedad, hablan llamativamente al unísono, de un tipo de construcción que denominan
“pan lactal parado”. Según ellos mismos, si sobre un terreno se edifica ocupando el espacio de medianera a medianera, pero pocos pisos, este tipo de construcción se asemeja a un
pan lactal (¿?). Lo que ellos proponen es construir poniendo el pan lactal de forma
vertical, dejando espacio alrededor, pero compensando al constructor por la pérdida de la superficie de base permitiéndole construir
mas pisos. Al dejar espacio alrededor, dicen, se ganarían ventajas ambientales que desconocemos y dejarían pasar el sol por esos espacios, lo cual es falso porque dada la forma de la costa, el sol que no sería tapado por una torre, tal vez sería tapado por la de al lado o por una cercana. En realidad este tipo de construcción, denominado
“de perímetro libre” permite a los constructores colocar ventanas sobre las cuatro caras del edificio, con lo cual se obtienen vistas hacia los cuatro lados del mismo y eso se traduce, al momento de venderse, en mas dinero del que lograrían si no se tuvieran esas vistas.
Pero el proyecto del
Concejal Rizzi también permite la construcción de edificios entre medianeras. En realidad, el proyecto es
muy tramposo y genera mas dudas que certezas. Por empezar, permite tres tipos de edificaciones: las llamadas
“Entre medianeras”, es decir, aquellas que abarcan de medianera a medianera del terreno, las llamadas
“de semiperímetro libre”, en las que se deja un espacio entre una de las medianeras y la edificación, y las
“de perímetro libre”. Ahora bien, la confusa redacción establece que en estos últimos se permita un máximo de doce pisos, pero
no contando como tales a los destinados a cocheras o a usos comunes. Es decir, a esos doce pisos se le puede agregar un piso de cochera, que no será tomado como tal, mas un piso de quincho, que por ser de uso común tampoco se computará como tal, un piso de pileta, un piso de lavaderos comunes, una terraza, y así sucesivamente.
Además, no entendemos porqué no se establece como medida los
metros en lugar de la difusa de
“pisos”.
Se dice alegremente –y se muestran muy preocupados por este tema- que los
conos de sombra no llegarían a la costa, que hay que preservarla dada su importancia, etc, cuando en realidad
tampoco podrían llegar a las lagunas, dado que éstas son parte de un área protegida por ordenanza
11038/97 por ser lindera a la
Reserva Natural Puerto, ni a la misma Reserva. Tampoco se refieren a los conos de sombra
hacia el interior del barrio, que durante las mañanas de marzo y abril, cuando los hemos medido van a abarcar hasta casi
200 metros hacia adentro, quitándole el sol y la intimidad a muchas casas que no sólo están sobre la costa, provocando que para calefaccionarse necesiten mayor cantidad de gas y que su valor baje
hasta alrededor de un 50% como está ocurriendo en Ramos Mejía. No se habla tampoco de las molestias que ocasionan estas construcciones a las casas linderas mientras se llevan a cabo: tenemos testimonios de vecinos a quienes les
han roto todo el techo, a quienes se les ha tirado materiales y herramientas en los patios, con el riesgo físico que eso conlleva, y que encima han recibido intimaciones por parte de los constructores.
Tampoco se menciona la
pérdida patrimonial que representaría para la ciudad el
demoler casas de mas de cincuenta años de antigüedad, que se sumarían a todo ese patrimonio demolido con que cuenta esta ciudad. El arquitecto del triangulito de M. De Hoz y Sicilia nos manifestó que las casas de Mogotes son obsoletas porque tienen
“caños de plomo que pierden agua”. Razón suficiente –para él- para tirarlas abajo.
El
concejal Rizzi, entre otros, sostiene que la costa de
Punta Mogotes se encuentra abandonada, pero nada dicen del interior del barrio, que se encuentra igualmente abandonado. Tal vez porque ni siquiera ingresaron, pero tampoco justifican en qué manera la construcción de torres va a sacarnos de tal abandono, en tanto quien se tiene que encargar de arreglar veredas, colocar luminarias, y conservar estos elementos es la propia
Municipalidad, no las empresas constructoras, muchas veces vinculadas al negocio de la obra pública, y bien podrían abastecerse de sus dineros a través de este medio, sin necesidad de construir ningún edificio.
Tampoco se explica porqué la única posibilidad de desarrollo de
Punta Mogotes sería la edificación en altura y no apostar al desarrollo de un
barrio de casas bajas que turísticamente es mas aceptado, según comprobamos año a año.

Nada se dice de los inconvenientes que traería al barrio la generación de un
desarrollo asimétrico del mismo, en el cual el abandono interno sea tapado con una pared de torres que nos
quitarían el agua, la luz, el gas y todos los servicios básicos. La teoría del derrame pergeñada por el neoliberalismo, quedó comprobado, que es falsa: ninguno de nosotros se hizo rico porque nuestro vecino haya ganado dinero en los noventa. Nada se dice del traslado al barrio de la famosa
interna de las agencias de seguridad que se da tanto en los countries del Gran Buenos Aires. Una agencia de seguridad se disputa con otra la custodia del barrio vecino, entonces genera un hecho violento en el vecino a fin de que se desplace de su función a la agencia de seguridad de la competencia. Esta agencia desplazada repite la situación con el mismo fin. Cuando nos queramos acordar, tendremos un clima de guerra en el barrio. Estos edificios que se pretenden construir en
Punta Mogotes llevarían como un argumento de venta, la presencia de estas agencias que brindarían seguridad, a los habitantes de esas moles mientras el resto de los habitantes del barrio debería satisfacerse con la
comisaría quinta. Ni hablar de aquello que se sostiene en muchas partes del mundo, según lo cual,
donde hay boom inmobiliario, hay lavado de dinero proveniente del narcotráfico.
Ante todo esto, presentamos un proyecto de ordenanza alternativo, que titulamos
“Punta Mogotes, pulmón verde y cultural de la ciudad”, que preve declarar a todo el barrio como
Area de interés turistico ecológico patrimonial, donde no se permita construir a
mas de siete metros de altura y en la costa se otorguen a distintas instituciones, facilidades impositivas para instalar
museos, cines, bibliotecas, teatros, colegios, escuelas, universidades, etc. Nuestra ordenanza deberá recorrer
cinco comisiones dentro del Concejo Deliberante, mientras que la de Rizzi solo
tres. En este momento se encuentra en la
Comisión de Turismo, que se reunió para tratarla el pasado
lunes 12 de abril. Sin embargo, la sesión se levantó
cinco minutos después de iniciada, sin ningún resultado.
Mientras tanto, presentamos nuestra inquietud a la
Defensoría del Pueblo que decidió aceptarla e iniciar actuaciones. La Defensoría se encuentra a la espera de que firmemos las actuaciones, para lo cual pretendemos que nos acompañe la
Sociedad de Fomento.
Otro de los inconvenientes que nos acosan es el
otorgamiento por parte de la
Municipalidad, de
excepciones que permiten construir mas altura de la permitida o en lugares normalmente no permitidos. Un capítulo aparte es el del triangulito de Sicilia y M. De Hoz, que aúnque inicialmente fue autorizado por excepción, aún el tema no está definitivamente aclarado.
Creemos que lo que el barrio necesita para desarrollarse, sin tampoco entender la urgencia de este desarrollo, es
un orden de cosas firme y definido. Nadie va a comprar una casa en
Punta Mogotes si en cualquier momento por la tan frecuente via de excepción le van a construir un edificio al lado. Creemos que
Punta Mogotes tiene un sinnúmero de casas para ocupar por eventuales familias de esta ciudad o para seguir destinadas a segundas casas de turistas, de modo que hay que impulsar que se sostenga ese desarrollo, y no otra cosa que desfigure y arruine un barrio que tradicionalmente ha sido así.